Blanca Catalán de Ocón (1860-1904). Naturaleza, ciencia y poesía.

En el verano de 1879, un famoso botánico alemán escribe una misiva dirigida a una joven aragonesa, apasionada por la botánica, sobre una nueva flor. Va a ponerle nombre y tiene que decidir cuál. La joven es Blanca Catalán de Ocón y Gayolá (1860-1904).

Pero, en realidad, la carta no va dirigida directamente a Blanca. Solo tiene 19 años y no sería propio de una joven decente de su alcurnia recibir misivas de un señor de casi 60 años. En aquel momento, Heinrich Moritz Willkomm era un reconocido científico internacional. Para dirigirse a ella debía hacerlo a través del párroco local: Bernardo Zapater (1823-1907). Él se encarga de leer las cartas a Blanca en su casa, aunque ella no lo necesite. De hecho, ella domina perfectamente la lecto-escritura y varias lenguas extranjeras.

En la carta, Willkomm propone dos nombres: «Saxifraga gayobae o Saxifraga blancae si ese nombre le gusta más».
Gayobae hacía referencia al apellido de su madre: Gayolá. A ella le gustó más Blanca, que alude directamente a su nombre, a ella, que la había descubierto y registrado por primera vez.

El nombre que ponemos a las cosas es importante. En botánica, es esencial. Reconocimiento, lo llaman.

Sin embargo, la historia no otorgó a Blanca Catalán de Ocón el reconocimiento público, pese a los intentos de algunos colegas botánicos que elogiaron su trabajo, como tampoco lo hizo su herbario de más de 80 especies recogidas en Valdecabriel. Este herbario, llamado «Catálogo de las plantas colectadas por la Srta. Blanca Catalán de Ocón en Valldecabriel» estuvo muchos años en paradero desconocido. Sin embargo, volvió a aparecer en el archivo familiar, junto a una gran cantidad de cuadernos, escritos, composiciones florales y documentos. La botánica siguió siendo la gran pasión de Blanca Catalán de Ocón, incluso, después de casarse y abandonar la finca familiar de Valdecabriel. Así lo demuestran multitud de documentos inéditos, dedicatorias, poemas…

Entre ellos, he ido encontrando plantas recolectadas, postales y coronas florales, multitud de cartas y poesías. Blanca Catalán de Ocón comprendía la naturaleza de forma científica y poética, similar a la de grandes autoras como Emily Dickynson o los naturalistas románticos, como Goethe o Humboldt.

Blanca Catalán de Ocón es todavía una desconocida: sus experiencias, sus poemas, su sensibilidad y esa gran pasión por la naturaleza y las personas a las que amó que guiaron gran parte de su vida. Todo ello, está recogido en esta biografía.

https://fundacionsicomoro.org/libro/blanca-catalan-de-ocon-la-primera-botanica-espanola/

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