Adiós, Inglaterra. Hijos, carrera investigadora y Brexit.

Os voy a contar una historia. Bueno, en realidad, dos. La de Tirso de Almazara y Nora Avante. Ambos en la carrera académica.

Tirso se dedica a la investigación. Nora también. Ambos se conocieron acabando su tesis doctoral. Después de unos años, volvieron a encontrarse. Habían llevado carreras similares. Tirso le contó a Nora que había estado en el extranjero con un contrato postdoc (para quien no se mueva en el mundo de la investigación, son unos años en los que trabajas, después de convertirte en doctor, como investigador invitado. Si es en una institución de prestigio y en el extranjero, mejor).

Tirso había estado en la mejor universidad de Inglaterra (pongamos que su nombre es… Hogwarts). Le recomendó a Nora que se presentara para concursar en el mismo contrato postdoc que había tenido él, que estaba bien pagado y había sido una gran experiencia académica.

Nora concursó al año siguiente y consiguió el mismo contrato postdoc, también en la super prestigiosa Universidad de Hogwarts, en Inglaterra. Allí donde brillan en sus aulas los nombres de Darwin, Newton, Oscar Wilde, Stephen Hawking…

Una vez salió la resolución con la adjudicación de estos contratos, en particular, tenían unas 2 o 3 semanas para replanificar tu vida y cambiar de país. No es mucho, ¿verdad? Para Tirso, esto fue un poco estresante, pero consiguió hacer una mudanza rápida y alquilar una pequeña habitación en un piso compartido. Hogwarts, como buena universidad inglesa de enorme prestigio, es bastante elitista y sus precios son extremadamente prohibitivos. Sin embargo, Tirso sabe que vale la pena, sólo son dos años de estancia y seguro que lanzará su carrera como investigador hacia el estrellato.

Pero Nora… ¡Ay, Nora! Nora tiene una hija. ¿Conciliación familiar? ¿Dónde?

Nora no pudo mudar a toda su familia en un par de semanas. Nora estaba decidida a aprovechar la oportunidad pero, ¿cómo iba a sacar a su retoña de la escuela infantil de repente? Nora no podía alquilar una habitación, ¿cómo iba a alojar a su familia en un cuarto? Nora se gastó el doble en viajes, mientras organizaba la “mudanza familiar”, mientras buscaba un piso decente, cosa que en Hogwarts es bastante complicado. Las habitaciones de los colleges británicos no están pensadas para familias. De hecho, no hace tanto que aceptan mujeres en ellos.

Con el tiempo, Nora encontró un apartamento medio decente: pequeño, 60 metros, dos habitaciones, por unos 2500 euros al mes. Sí, dicho así, duele, 2500. En fin, valía la pena el esfuerzo si esto también lanzaba su carrera al estrellato.

Más tarde, pidió consejo a Tirso sobre las guarderías de la zona, pues debía dejar a su hija con alguien para poder trabajar. Tirso no sabía nada sobre eso.

En las horas libres de trabajo, Nora buscaba babysitters y guarderías. En Inglaterra, la guardería cuesta unos 1000- 1500 euros al mes. Pero, espera, con el alojamiento… ¿Estamos hablando de unos gastos fijos de 3500-4000 euros mensuales? Sí, estamos hablando de unos gastos fijos de 3500-4000 euros mensuales. Pero… ¿cómo? Si Tirso decía que él únicamente pagaba 700 euros por su habitación en un piso compartido. “Esto…” -le decía con mirada paternal a Nora- “no hay contrato postdoc millonario que lo aguante, no sé cómo lo haces”.

El ritmo en una ciudad universitaria como esta es maravillosamente frenético. Incluso, fuera de las horas de trabajo: charlas, eventos, encuentros académicos incluso en los pubs, tomando pintas. Pero Nora tampoco no suele asistir, debido a los horarios, que suelen ser incompatibles con tener cualquier vida fuera de la universidad.

¡Espera! Si Nora todavía tenía otra preocupación adicional… La revisión del niño sano, las vacunas, los virus, el pediatra, etc. Por si no lo sabíais, tener pediatra en España es un lujo. En Inglaterra no existe la figura del pediatra en el centro de salud, sólo cuando te mandan al hospital si hubiera una urgencia. Así que para atender a tu bebé o niño pequeño te tratará el médico general, en unas condiciones que… en fin. Nada que ver. Al pediatra, si quieres y puedes, lo buscas y lo pagas.

Pero venga… que Nora es tenaz. Tiene ayuda de su pareja y de un montón de gente ¿Decíamos que valía la pena el esfuerzo? Venga, que sí, que vale la pena. Seguimos.

Pero… ¡oh, wait! Llega el BREXIT.

“Oye Tirso, ¿tú sabes algo sobre esto?”. Tirso no parece muy preocupado. Le quedan unas semanas para dejar su habitación en Inglaterra.

Nora hace muchas preguntas en la universidad donde trabaja. Según la situación, habría que iniciar un proceso en el que puede haber “acuerdo” o “no acuerdo” para solicitar un “pre-settled status” (un permiso de residencia temporal). Allí, en la Universidad de Hogwarts, no le confirman mucho. Lo único que sí le han exigido a Nora es que se presente en las oficinas, lo antes posible, con su pasaporte en regla. Hasta entonces, Nora viajaba únicamente con el DNI, pero ahora el servicio de trabajo de la universidad está solicitando los pasaportes de todas las personas que están vinculadas a la institución, de manera formal o informal. Como Nora es investigadora visitante temporal, no hay vinculo laboral directo con la universidad inglesa, así que su posición es algo ambigua. Tampoco está del todo claro el tema de los menores dependientes y su situación.

Cuando Nora se presentó en la universidad para que pudieran comprobar que tenía el pasaporte en regla, se sorprendió al ver que la amabilidad inglesa de los primeros días se había esfumado. En lugar de eso, se encontró un extraño interrogatorio y miradas de desconfiaza. La misma persona que le había recibido con todas las facilidades hace unos meses, hoy, manoseaba su pasaporte y le daba una y mil vueltas, arriba y abajo, por si era falso. Hasta que, por fin, el espontáneo inspector ratificaba “Yes, Spanish. It’s correct”. Por un momento ella, cuya acción más ilegal en su vida había sido retrasarse dos días al devolver un libro a la biblioteca, se sintió como Al Capone. 

Por lo demás, REALMENTE, aquí nadie sabe qué va a pasar con su situación académica y la llegada del Brexit a partir del 31 de enero.

Y luego, que las académicas tienen hijos muy tarde, que la investigación es un trabajo al que hay que ponerle pasión.  Y que la experiencia internacional en la carrera investigadora… Y tal.

 

PD:

ACTUALIZACIÓN: Llegó el coronavirus. Todo se complicó aún más. Pero, por un golpe de suerte, encontró otro trabajo y volvió a España. Eso sí, con la mitad de sueldo, pero al menos puede decir eso de “en mi hambre mando yo”).

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